TIPS PARA PADRES: EDUCAR EN VALORES A MI HIJO ADOLESCENTE.

Los-valores-humanos_2

La crisis actual es una crisis de valores

¿Cuántos de vosotros habéis oído esta frase? Yo, muchas. A lo largo de estos 7 u 8 años de crisis mundial, que comenzó por una fuerte crisis financiera, la situación global ha evolucionado y se ha llegado a la conclusión de que lo que realmente estamos viviendo es una fuerte crisis de valores. ¿Cuándo fue la última vez que pensaste en cuáles son tus valores hoy? ¿Te has parado a pensar y definir cuáles son los valores que les estás transmitiendo a tus hijos?

Empecemos definiendo lo que son los valores: son creencias personales en relación con lo que parece importante. Son sistemas de creencias sobre lo que se considera justo o injusto, bueno o malo. Son aquellas cosas que nos aportan satisfacción y que, de no acercarnos a ellas, no seremos felices.

Existen cuatro tipos de Valores:

  • Valores como medio. Hay personas que creen que el dinero, un trabajo exitoso, una relación personal, son valores. Sin embargo, estos son medios para obtener determinados estados emocionales.
  • Valores como fin. Generan motivación. A aquellas personas que consideran el dinero como valor, al preguntarles qué hace para ellas el tener dinero, seguramente responderían que el dinero les aporta seguridad, libertad, confianza. Y esos son los verdaderos valores, los valores como fin.
  • Valores como acercamiento. Son aquellos valores que crean estados o experiencias que nos dan placer.
  • Valores como alejamiento. Son esos valores que no queremos que aparezcan en nuestra vida, representan estados o situaciones que evitamos.

albert-einstein_2Una frase que he aprendido a lo largo de mi vida y que procuro enseñar a mis hijos es “Predica con el ejemplo”. Las palabras se las lleva el viento, pero lo que tú haces, no. Y precisamente ahí es donde los niños y adolescentes se fijan más. Para ello es imprescindible trabajar y adoptar como hábito la Coherencia, partiendo de uno mismo: coherencia entre lo que piensas, dices, sientes y haces. Porque en cuanto dejes una pequeña brecha, lo aprovecharán para echártelo en cara. Pero no somos perfectos. Somos humanos. ¿Cómo afrontar esos momentos? Con Humildad (otro de mis valores básicos) y relativizando la situación.

 

Propuesta de ejercicio:

Selecciona diez valores o comportamientos que mejor te reflejan. Describe cómo eres, no cómo desearías ser. Hecha la lista, compara los valores, el 1º con el 2º y piensa cuál es más importante de los dos. Piensa situaciones concretas y cuanto más específicas, mejor. Repite con todos (luego compara el 2º con el 3º, el 3º con el 4º, etc.). Reflexiona sobre POR QUÉ es importante ese valor (cada valor) en esa situación.

(Y si te surgen dudas, puedes ponerte en contacto conmigo. Escribe a reyes@zenartecoaching.es)

 

“Cuida tus valores porque se convierten en tus pensamientos.

Cuida tus pensamientos porque se convierten en tus palabras.

Cuida tus palabras porque se convierten en tus acciones.

Cuida tus acciones porque se convierten en tus hábitos.

Cuida tus hábitos porque se convierten en tu carácter.

Cuida tu carácter porque se convierte en tu destino”

(Pirké Avat)

 

Tener una buena relación paterno-filial con nuestros hijos adolescentes es posible. Cuanto antes nos pongamos manos a la obra mucho mejor. Pero no compassion-857765_1920desesperéis, nunca es tarde. Lo importante es rectificar aquellas cosas que nosotros hemos dicho o hecho y no nos gustan y saber cómo transmitirlo a los chavales. ¿Cómo? Empezando por ponernos en su lugar. Empatizando con ellos. ¿Recordáis cómo os hablaban vuestros padres cuando vosotros erais jóvenes? Seguramente muchos os acordáis cuando vuestra madre os hacía “el tercer grado” al volver de marcha a las tantas de la mañana, o en la comida al día siguiente, y vosotros con un “cuerpo serrano” totalmente dispuesto a contestar, ¿verdad? (¡¡Jejeje!!) Pues eso, que a vuestros hijos les pasa igual. No olvidéis que vosotros también fuisteis jóvenes y que pensabais de vuestros padres igual que lo hacen vuestros hijos de vosotros ahora.

Aspectos fundamentales para una buena relación entre padres e hijos son:

  • Conocerse mutuamente. Qué es lo que gusta al otro, qué es lo que le molesta, en qué momento es así, etc.
  • Básico para aceptar y comprender diferentes maneras de pensar y actuar.
  • Confiar los unos en los otros. ¿Qué necesitas tú para confiar en los demás? Y, ¿qué das para que los demás confíen en ti?

 

En resumen. Que para cuidar la relación que tenéis con vuestros hijos adolescentes, transmitiéndoles aquellos valores que hoy son importantes para vosotros, os ofrezco algunos consejillos finales:

  1. Pasar tiempo juntos. Ya sabemos todos lo apretadas que tenemos nuestras agendas. Pero es fundamental saber pasar un rato al día, sea el tiempo que sea, pero que sea de calidad. Que los hijos sepan que nos interesan. Aprovechemos el tiempo y comuniquémonos todo lo frecuentemente que nos sea posible. Así ellos notarán que nos preocupamos por ellos, que no están solos, que no les ignoramos.
  2. Aceptar que nuestros hijos crecen. Tratarles como adolescentes. Necesitan independencia. Ya no son niños. Aunque sí necesitan que mantengamos el vínculo íntimo que hemos cosechado durante toda la etapa anterior, que sientan que nos tienen ahí, que podemos ser su red de salvación en el sentido de que ellos sepan que pueden contar siempre con nosotros, que les queremos. Pero entendiendo también, que han empezado el viaje de su independencia, están aprendiendo a coger las riendas de sus vidas y que nosotros estaremos ahí para orientarles de la mejor manera posible.
  3. Confiar en ellos, igual que nosotros (como padres) quisiéramos que confiasen en nosotros. ¿Cómo? Empezando por cumplir lo que prometemos. Delegando responsabilidades de mayor calado, como, por ejemplo, permitiendo (negociando) que ellos también fijen límites, o que creen normas para la mejor convivencia de todos en casa.
  4. Reforzar los puntos fuertes de nuestros hijos. Procurar no compararles con otros hermanos o personas. Evitar las típicas frases como: “¿Por qué no puedes ser como tu hermana/o? O “Tu hermana/o no dio tantos problemas”. Cada persona es especial y única en el mundo. Demos apoyo cuando hacen algo bien y, especialmente, cuando se esfuerzan más.
  5. Decir “TE QUIERO”. Muchas veces lo damos por hecho y no lo decimos. ¿Cuándo fue la última vez que le dijiste estas palabras a tu hijo/a? ¿Cuándo vas a decírselo la próxima vez?

 

love-278579_1920

 

¡Hasta pronto!

APRENDER A DESPEDIRSE

A todos, en algún momento de nuestras vidas, nos ha tocado despedirnos. Nos hemos despedido de alguien, de algo, una situación, una relación, un lugar, etc. Cuando salimos de un comercio, o un local, cuando salimos por el portal y nos encontramos con un vecino, cuando termina la comida familiar, o el café con amigos, e, incluso, nos hemos podido llegar a despedir de un trabajo. Pues, como seguro que ya os habéis dado cuenta, ¡¡ya estamos en diciembre!! , último mes de este 2016 y toca volver a despedirse de todo aquello que hemos vivido en este irrepetible año.

frogPara aprender cómo despedirnos de una manera más sana para con nosotros mismos y nuestro entorno, primero hay que entender el concepto de la despedida. Cada despedida es concebida como la muerte de una etapa, un proceso de duelo en el que se pasan diferentes etapas hasta llegar a asumir la pérdida en cuestión.

Si puedo cargar sobre mis espaldas el peso del dolor, del sufrimiento y de la muerte, podré encontrar el último sentido que la vida puede ofrecer: asumir un destino que no puede evitarse” (Viktor Frankl)

Normalmente, todo proceso de pérdida, de despedida, está asociado al concepto de “apego” (Aprecio o inclinación especial por algo o alguien, Def. Rae) Permitidme que comparta con vosotros algún ejemplo personal. Cuando en el pasado he tomado la decisión de dejar una relación de pareja, un trabajo, o la casa en la que viví mis primeros 20 años de vida, sentí mucho miedo, sí. Es una emoción inevitable, pues en mi caso, además, dejaba ciertas cosas que me daban estabilidad (afecto, dinero, etc.) Claro que me costó mucho tomar esas decisiones, ¡a quién no!. Para ello, algunas de las cosas que me ayudaron fueron:

  • Poner las cosas en una balanza (pros y contras)
  • Sopesar bien las posibles consecuencias de aquello que estaba a punto de hacer (asumiendo la responsabilidad de mis propios actos)
  • Hablar con amigas y personas de confianza (me hacía sentir más aliviada, sin tanta carga sobre mis hombros)
  • Escuchar música (me aliviaba bastante, tanto para desahogarme, como para animarme algo)
  • Escribir en mi diario (y releer lo que había escrito sobre el tema en el pasado)

Y tras cada despedida nace un cambio. Lo único cierto en la vida es que nacemos y morimos. En medio, hay muchas teddy-bearmontañas rusas de constante cambio. El cómo te tomes ese viaje, depende de ti. Ni más ni menos.
Pasemos a la acción. Como os decía antes, ya es diciembre de 2016. Acaba el año. Y la propuesta que quiero ofreceros con este post es que vayáis haciendo una recopilación de aquellas cosas, sucesos, momentos, que os hayan pasado este año que acaba y de lo que queréis despediros. Podéis hacer una lista, o, si lo preferís, haced un dibujo que represente aquello a lo que vais a decir “adiós”.
Seleccionad en una columna todas las cosas que tengan connotaciones negativas y en otra columna, las positivas. Recortad por la mitad dejando a un lado (por ahora) la lista de lo positivo. Y hacéis lo mismo con lo negativo. Coged la lista “negativa”. Una vez que tengáis claro que os vais a despedir de todo eso, os sugiero varias formas para que lo consigáis; podéis elegir la que más os convenga y con la que os sintáis más cómodos, que vaya bien con vosotros:

  • Elegid un sitio seguro y quemáis el papel. Las cenizas podéis enterrarlas en el campo, tirarlas a la basura, lanzarlas al aire… Lo que se os ocurra.
  • Podéis trocear el papel y meter esos trocitos en un globo para lanzarlo al aire.
  • Otra opción es subir una ladera, o ascender al pico de una montaña (tampoco tiene que ser muy alta), pero que os suponga cierto esfuerzo y una vez arriba, coger aire llenando los pulmones y gritar a pleno pulmón (aseguraos antes de que estáis solos, no es plan de asustar a algún escalador o persona que pueda estar cerca, jejeje!!) “¡Adiós … (lo que corresponda)!”, mientras arrugas el papel, por ejemplo.

Son distintas opciones simbólicas, claro. Pero que pueden ayudar a aliviar ese sufrimiento o peso.
Para finalizar, cogéis la lista de “lo positivo” y lo enlazáis con aquellos propósitos que os habéis marcado para el 2017. Es decir, una vez que os habéis despedido, vamos a dar la bienvenida al nuevo año y a todo lo bueno que nos espera en muy pocos días. ¡¡FELIZ 2017!!

CUANDO NO TODO SE VE DE COLOR DE ROSA…

Hay momentos en la vida en los que no te apetece en absoluto que nadie te cuente lo bien que le va en la vida. No quieres leer ni un artículo más de personas que han superado sus problemas, que, a priori, son mil veces más gordos que los que tú puedas (creer) tener. Pasas de largo post y artículos que hablan sobre “lo positivo” que puede ser tu día a día. No estás en ese momento.

Te encuentras fatal. O estás demasiado enfadado con el mundo, o te echas a llorar a la mínima que alguien te roza el brazo sin querer. No sabes bien cómo has llegado a ese momento, no ves salida, no quieres salir. Todo te molesta, te hace daño, no tienes paciencia, no soportas nada.

¿Qué hacer en esos momentos?

Os comparto algunas de las cosas que yo he llegado a hacer, por si os pueden ser de utilidad:

  1. DESAHOGARTE. Busca aquello que más te ha ayudado en otras ocasiones para quitarte parte de ese enorme peso que sientes en este instante. A veces puede ser, romance-couple-1209046_1920simplemente, que te acerques a una persona con la que vivas (tu madre, padre, marido, mujer, hijos, compañera o compañero de piso, etc., el que sea) y le pidas un abrazo, pero de los de verdad. De esos que duran 20 segundos, y que son terapéuticos (¿sabíais que un abrazo de esas características libera oxitocina – conocida como la hormona del amor – y que ayuda a relajarnos, a no estar tristes, reduce la ansiedad y la presión arterial? ¿Sabíais, además, que una persona necesita de media unos 10 ó 12 abrazos diarios?)

 

  1. PARAR LOS PENSAMIENTOS QUE TENEMOS EN ESE MOMENTO. ¿Cómo? Cambiando nuestra atención, enfocándola en otras cosas. Por ejemplo, en mi caso, he llegado a ponerme a limpiar en casa, recogiendo el salón, la ropa del tendedero. En lugar de seclean-571679_1920guir enredada en el “ovillo” de mis pensamientos negativos, hacía un enorme esfuerzo por levantarme del sofá, o de la cama y me ponía a colocar cosas, o a limpiar el baño. Poniendo toda la atención de la que era posible en lo que estaba haciendo. En época de exámenes, me tomaba mis descansos limpiando la cocina. Me relajaba mucho, cambiaba una actividad estática por otra activa, y le hacía un favor a mi madre, que tampoco me lo había pedido y me daba un gran abrazo como recompensa.

 

  1. TOMARTE UN CHOCOLATE CALENTITO. O un café. ¿A quién no le gusta tomarse un chocolate a la taza calentito (y más en esta época del año)? Cuando uhot-chocolate-1058197_1920no está de bajón las hormonas andan bastante revolucionadas y tomar chocolate genera endorfinas, una de las hormonas conocidas que tienen la capacidad de provocar felicidad. También aumenta la serotonina en el cerebro, actuando como antidepresivo y despertando el ánimo.

 

  1. ESCRIBIR EN EL DIARIO O EN TU BLOG. Hay personas, como yo, a las que escribir les sirve para desahogarse. Puede ser en un diario, o en un blog. Poner tus sentimientos y pensamientos en un papel, o en un ordenador, hace que esa energía salga fuera de ti. Te da typewriter-801921_1920tiempo a pensar antes de escribir, para escoger bien las palabras que expresen lo más adecuado posible aquello que estás experimentando justo en ese momento. Incluso, puedes componer una canción, escribirlo como un poema, o una historia.

 

  1. LLAMAR/HABLAR CON ALGÚN AMIGO O AMIGA. ¿Cuántas veces has usado el teléfono para contarle a un amigo o amiga lo que te está pasando, silhouette-1082129_1920tus problemas, para sentirte escuchado, apoyado y, en definitiva, querido? Decir en voz alta lo que pensamos y sentimos es terapéutico y seguramente nos encontremos con opiniones con las que no contábamos, lo que nos aliviará y ayudará a salir del paso.

 

6. PASAR TIEMPO CON TU MASCOTA. (Si la tienes, claro). Es verdad que no es lo mismo tener un acuario, que un perro, o un gato. Ver una peli con tu perro, o gato, o dog-867238_1920pájaro, lo que sea, pero que puedas acariciar y abrazar, te ayuda a liberarte de esa opresión que sientes y te alivia muchísimo. Aunque no te apetezca en principio, el perro tiene sus necesidades y hay que sacarlo a la calle. Eso también te ayudará. Si tienes un acuario, pasar un rato observando a los peces nadando, a su ritmo, pasando entre las plantas y juguetes que tengas, también te sirve para cambiar tus pensamientos negativos.